Tercer piso

 

Autora: Marcela Viviana Espinosa- (CABA)

del libro: "Cuatro Letras : Vida" – Creadores Argentinos 2013

 

El timbre sonó con insistencia en la habitación 209. Lorena Pisos se levantaba de la silla por tercera vez, para pasar largo rato allí dentro, y luego volver a descansar en la pequeña cocina de las enfermeras. Su rostro, abatido de cansancio por las interminables noches en la clínica, había adquirido una palidez similar a la de su ambo color verde agua, gastado por los lavados y el tiempo.
En su memoria, Lorena guardaba el recuerdo de algunas enfermeras que habían pasado por el piso como compañeras de turno, aunque no recordaba sus voces, pues jamás le dirigían la palabra. En cambio, atesoraba el recuerdo de la señorita Irene, que a diferencia de las enfermeras, era más agradable, y siempre dejaba todo impecable en el piso.
Lorena se preguntaba cuanto tiempo habría pasado desde la última vez que había visto a Irene; intuía haber perdido la noción del tiempo. Las primeras horas, generalmente sin emergencias, ella mantenía su cabeza ocupada.
La rutina consistía en pasar una lista mental por los pacientes de los que solía encariñarse. Allí, en el tercer piso, tenía a su cuidado dos ancianos encantadores, que sentían por ella un gran cariño.
Lorena amaba su profesión, pero el timbre que sonaba en la habitación 209, al menos cinco veces en la madrugada, no le permitía descansar en paz.
Una noche lluviosa, la señorita Irene fue enviada al tercer piso, después de mucho tiempo, y aunque la idea de estar sola no era de su agrado, necesitaba el trabajo.
Mientras subía en el ascensor, rezó un padrenuestro, con los ojos cerrados, muy rápido, casi sin entender sus propias palabras. Al llegar al tercer piso, sin perder tiempo, prendió todas las luces y respiró hondo; luego, puso a calentar una pava con agua para beber café bien fuerte en la cocina de las enfermeras. Mientras bebía, observaba a su alrededor las telarañas que abundaban en el silencio del piso.
Algunas cucarachas pequeñas habían hecho nido en los rincones, y el piso, transformado en una enorme partícula pegajosa, le hizo pensar que tendría un trabajo bastante pesado toda la noche. Irene se quejó entre dientes, ella sola debía dejar todo limpio. Con gesto de asco, tomó la bolsa donde tenía guardados los productos de limpieza, y se dispuso a comenzar. Eligió una de las tres habitaciones del piso, rasqueteó, quitó telarañas, pasó el plumero por cada rincón, y cuando todo quedó impecable, decidió descansar unos minutos en la cocina. Antes, pasó un trapo húmedo sobre la silla polvorienta; luego la secó y, a pesar del café que había bebido, se durmió.
En un profundo sueño parecía encontrarse Irene, cuando sobre ella sintió la presión de un cuerpo, y aunque se esforzaba por despertar, no podía abrir los ojos, aquel peso le oprimía la garganta. Quería gritar, pero no lo conseguía; sin embargo, creía estar dando terrible alaridos. Entonces algo sucedió… El timbre de la habitación 209 sonó con insistencia, Irene lo escuchaba en sueños, pero no podía reaccionar; en ese instante, sintió que aquel cuerpo había dejado de presionarla. Abrió los ojos, el miedo se apoderó de su alma. Salió de la cocina y caminó por el largo pasillo, en dirección a la habitación, tambaleándose, hasta llegar. En ese espacio de tiempo, pensó que no era posible que el timbre sonara en la habitación vacía.
Ya delante de la puerta, respiró profundo y la abrió violentamente. En un rincón, una enfermera, con un ambo verde agua, tan pálido como la palidez de su rostro, estaba acomodando las almohadas. Miró a Irene con una sonrisa tenue, y colocó otra frazada en la cama; luego, dándole la espalda, se sentó a su lado, acariciando la zona de la cabecera. Irene, inmóvil, como si algo la detuviera en esa escena, escuchó la sirena de la ambulancia, que distrajo su atención. Entonces, por un instante, miró hacia atrás, y cuando volvió a observar… la habitación, estaba vacía.

 

 

 

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Fotos de la presentación de
los libros de poesía y narrativa:
"El abrazo del amor",
realizada el 8 de junio del 2013
en "Salta y Resto". C.A.B.A.

 

 

 

 

 

 


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