Una tarea imposible

Héctor José Sanjuas (CABA)

del libro: Los rostros del tiempo – Creadores Argentinos 2011

El autor obtuvo el Premio Nacional Escritor 2011

Escritores y poetas, recurrimos en busca de inspiración a Calíope, musa de la elocuencia. Justamente había terminado de garabatear un cuento de quienes llamamos “los pelotudos”, con bastante buena llegada entre mis amigos.
También pude resumir a aquellos que debemos apartar: “Los devoradores de tiempo”, como dice MontherlantCronófagos” o llamados “Inoportunos” por Moliere. No son ni más ni menos que aquellos que no tienen piedad y operan con visitas sin anunciar, llamados telefónicos, e-mails, invitaciones y toda otra tortura que puedan imaginarse, quitando tu precioso tiempo.
Es decir, aquellos especialistas en “Rascarse olímpicamente el higo”, y que con una sonrisa entre ingenua e idiota con o sin discreción se lo rascan a dos manos. Son esos que mientras Ud. trabaja, pueden llegar a conferenciar sobre el buen uso del bidet, o sea como sentarse y como pivotear los pies con el calzoncillo o la bombacha haciendo tope en la base del bidet, sin caerse y romperse la trompa contra la puerta.
¿Cómo aceptarles? Hacerlo es un verdadero suicidio, pueden querer convencerlo que Ud. es capaz de colocarle un supositorio a una liebre. No tienen escrúpulos ni piedad, usted debe pisar el freno, mirar el nivel de combustible y darle salida con fritas; porque el tipo seguirá en la suya y no le dará bola, se irá silbando bajito mirando para otro lado.
Mientras, Ud. querido lector evitará estar en el horno, ganando tiempo precioso y rehacerse de la conmoción de una visita inoportuna. “El tiempo perdido, es inútil correr para alcanzarlo”.
Pude plasmar la hipocresía de las normas de etiqueta y los eufemismos, o sea el no llamar las cosas por su nombre. Eufemismo: Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión será dura o malsonante.
Hoy se dice ligeramente afeminado, pero si en el barrio le decían maricón; tipos con problemas de sobrepeso, era el “gordo”; al drogadicto: persona con problemas de adicción, pero si entre ellos mismos se dicen “drogones”; se dice gentes con problemas de alcohol a los borrachos; disfunción eréctil al impotente; edad avanzada a los viejos, y en este caso no tienen ningún miramiento en olvidarlo en un geriátrico, pues nunca lo visitan. Esto es una postal difusa de la hipocresía.
Tampoco me ha sido difícil esbozar algunas líneas sobre “Las Señoras Gordas”.
¿Cuántas mujeres de esas elegantísimas viven dentro de una pecera? Algunos ignorando las normas de etiqueta dirían “Vive en una nube de pedos”. Estas señoras, tienen una supina ignorancia de lo que sucede en el país y en el mundo. Desconocen la palabra pensar, todo les explota como un terrible cachetazo en la trompa.
A veces creo, que piensan que los sucesos han nacido dentro de un coliflor o son de concepción en un repollo. ¡Cuán terrible! Si es que algunas de estas “Señoras Gordas” tienen cámara. Ignorando toda realidad, pueden decir las más terribles gansadas sin ponerse coloradas. Usan un impermeable cerebral impenetrable a la inteligencia, generan cerebro vacío lleno de mocos. ¡Verdaderamente patético! Idiotas disfrazadas de inteligentes.
¿Por qué recurrí a Calíope?
Años hace, que escribo cientos de páginas sobre la estupidez humana, pero la cruda realidad es que ésta es tan grande… y que a diario descubro nuevos casos que… he llegado a la conclusión que es una tarea imposible.
Un premio Nobel de Medicina diagnosticó dos grandes problemas en el planeta: “Hay demasiados humanos y somos demasiado estúpidos”. O sea, se da la paradoja siguiente: “La cantidad de conocimientos a granel no reduce los niveles generales de idiotez”.
Ante semejante diagnóstico, mi querido lector, solamente definiré algunos conceptos.
Estupidez: Torpeza notable en comprender las cosas. Dicho o hecho propio de un estúpido.
Estúpido: Necio, falto de inteligencia, poseído de estupor.
Estupor
: Disminución de la actividad de funciones intelectuales, acompañado de cierto asombro e indiferencia.
Idiotez
: trastorno mental caracterizado por la falta congénita incurable y completa de las facultades intelectuales. Puede también ser adquirida.
Imbecilidad: Forma mitigada de idiotez. Escasez de razón, perturbación del sentido.
Estoy en condiciones de afirmar que algunos son estúpidos por parte de madre y padre.
Como podrán darse cuenta, sólo un orate proseguiría con una tarea imposible; estaría cometiendo una terrible estupidez.
Veo a Calíope sentada en posición de meditación, con la cabeza apoyada en una de sus manos, como leyendo algo que había escrito. Se dirigió hacia mí y dijo:
-Es un tema que agota toda mi elocuencia, es algo imposible de describir, inagotable, es imposible eliminarla, te diría que el sólo intento es algo tan estúpido como querer vaciar el mar con un baldecito y una palita.
El comentario de la musa… me hizo recordar a Lope de Vega: “De cuantas cosas me cansan me defiendo. Pero no puedo guardarme del peligro de un necio”. Creo, que en eso me hubiera convertido, si proseguía en el intento de explorar una cantera inagotable.

 

De galegos

-¿Cómo che vai home?
Así, me sonaba el: “¿Cómo te va hombre?”. Del gallego Joaquín.
-Pasa home y canda la puerta, que Remigia ten diarrea dende hai un tempo.
-La semana seguinte vai falar con seu médico o con especialista. O parecer trátase deunha especie de demo.
¿Pero cómo me puede decir este gallego semejante barbaridad?- me preguntaba.
Yo estaba aterrado; su esposa tenía diarrea desde hacía un tiempo, y el creía que cerrando la puerta, le calmaría… ¿Cómo podía ser, que iría a ver al médico la semana próxima?
¿Qué les podría decir yo, con 15 años recién cumplidos?
Remigia, era de esas galegas enormes, que ni con un obús la volteabas.
Joaquín, decía que era una Meiga, o sea de aquellas mujeres que adoraban al Diablo.
Recuerdo, que se la podía ver con sus ritos para alejar los maleficios, pociones que ella misma preparaba, la ristra de ajos detrás de la puerta y todos aquellos objetos que alejan el “mal de ojos”.
Non farei aquí comentario, que ninguén se leve a error, pensando cousas que non son.
¿Qué comentario podría hacerse o decir cosas que no eran? La pobre bestia de trabajo, recibía a todo cuanto vecino recurriera a sus milagros.
El verdadero milagro… era verlo trabajar a Joaquín. Bastante había trabajado en la guerra civil española, decía el muy holgazán.
Joaquín era de aquellos conocidos, que todos temos e que sempre desaparece a la hora de trabajar.
Por las mañanas, Remigia, salía a trabajar a una fábrica textil; no sin antes atender al señorito español, que la más de las veces, “estaba malito”, al decir de la pobre mujer, que debía correrse hasta el trabajo del zángano y dar el parte.
¿Cómo no iba a “estar malito”? Todas as noites, volvía borracho á luz da lúa. La luz de la luna, al menos, le servía para no llevarse por delante cuanta maseta encontraba por el camino, cuando no derrapaba por el curvón y pernoctaba a cielo abierto, al menos hasta que algún vecino se apiadaba y lo acercaba a la sua habitación.
El galaico, cantaba de maravillas, integraba el coro de Rosalía de Castro. Como descargo, murmuraba que su conducta formaba parte de la tradición galega.
Cierto día, su amigo Vidal muy preocupado por la salud de Remigia y la vida rumbosa de Joaquín, lo invitó a la sua casa.
-Non hai, mais tempo. Roubar ou nas esquinas, mal sabes que non teñes edade, ni Corpo. (Joaquín, era flaco como un alambre).
-Aquí a miña casa, debes tomar una decisión o morreu, pois tes fame, roubas galiñas, o fai unha gran cagada.
-Piensa home, houbo una vez que tuve un amigo, que as persoas envidiaban.
-Deixa de facerme reproches Vidal, que para eso está la Remigia.
Vidal y Joaquín discutiu fortemente, nunca mais volvieron a falarse, fue muy grande u odio que ten seus corazones.
Pasado un tempo, morreu Vidal, seu corazón estaba muy triste.
¿Y Remigia? O demo de la diarrea la consumió. O demo tenía un nombre: “Cáncer”.
Sin Remigia que lo cuidaba como seu fillo, a Joaquín lo mataron roubando una galiña.

 

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